"Exhortar a la castidad constituye una incitación pública a ir en contra de la naturaleza. Todo desprecio de la vida sexual, y toda impurificación de ésta al tacharla de 'impura' representa el verdadero pecado contra el espíritu santo de la vida."

Friedrich Nietzsche

miércoles, 5 de diciembre de 2007

A la búsqueda del cuerpo perdido: Parte III - Una aproximación al ideal renacentista



Hola a todos, les habla el GORRIÓN pys, nuevamente. Les propongo hoy iniciar una serie para que nos acerquemos un poco, a la idealización del cuerpo humano durante distintos períodos históricos. Me parece interesante comenzar con el Renacimiento, ya que es uno de los períodos históricos culturalmente más importante de la historia de occidente. Generalmente se acepta que el concepto de “Renacimiento”, tiene su punto de partida para el estudio de la historia, en los filósofos e intelectuales franceses ilustrados del siglo XVIII, pues ellos advirtieron que, en el período que da comienzos a la Edad Moderna, es el punto de partida de la “razón y el progreso”. El historiador Michelet, si mal no recuerdo, decía que el Renacimiento significó “el descubrimiento del mundo y del hombre”. En este período histórico se consolida el sistema comercial capitalista, se crean los ejércitos nacionales, y proliferan los escritores y teóricos del Estado Moderno, entre ellos: Nicolás Maquiavello, y Jean Bodin. Es la época de los descubrimientos geográficos para ampliar las rutas comerciales. En el campo de las artes, lo hemos mencionado ya en este blog, se retoman tanto los temas como las formas que predominaron en la cultura clásica greco-romana. Tanto en Italia, como en los la región de Flandes, se van a dar procesos políticos similares: se constituirán ciudades-Estados, entre ellas: Milán, Venecia, Roma, Nápoles, Florencia, Brujas, Gante y Lille (¿no les suena parecido a las polis griegas?). Estas dos regiones de Europa, en particular, serán las que lleven la vanguardia del movimiento artístico y cultural que se ha denominado Renacimiento; uno de los períodos históricos más extraordinarios en relación al impulso y al desarrollo de las capacidades creativas de los hombres. Durante la Edad Media el cuerpo humano había sido algo así como la envoltura efímera y pasajera del alma inmortal que esperaba su llegada al otro mundo, al verdadero, según la concepción cristiana. El terreno de la sensualidad estaba vedado a la inmensa mayoría de la población; sólo dentro del espacio de los círculos feudales cortesanos, se pudo desarrollar una ideología orientada al goce sensual: el amor cortés. El culto del amor romántico de los trovadores, por ejemplo, que muchas veces se enaltece en ciertos discursos dentro del ámbito de las letras, no era en rigor, otra cosa que una triste perversión, un canto de amor sublimado a un objeto de amor inalcanzable. Los preceptos de las “cortes de amor” giraban, sin duda, sobre el alma inmortal, pero, sobre todo, el cuerpo amoroso; a este hecho lo podríamos contar como el primer indicio o el germen, del refinamiento del placer en Occidente.
Pero, el Renacimiento, fue mucho más de lo que anteriormente mencionábamos, ya que intentó desprenderse del saber escolástico (ya hablaré de él, en un próximo post), y dio origen a los primeros intentos de experimentación científica (Vesalio y Copérnico, por ejemplo, son alguno de los representantes más ilustres del período); sin embargo, aún será muy fuerte el poder de la Iglesia en las Universidades como para avanzar un poco más allá, y tendremos que esperar a fines del siglo XVI, para que aparezcan los Francis Bacon y Galileo.
El autor que he tomado para el presente post es el historiador Eduard Fuchs, y su obra se denomina “Historia ilustrada de la moral sexual”. Fuchs, nos dice “Toda época crea su propia ideología y crea sus representaciones del cuerpo humano (…) Se establecen leyes de belleza, y mediante ellas se construye un tipo que se eleva al ideal”
Bien, me preguntarán ustedes: ¿Cuál o cuáles eran esos ideales o tipos que se elevaban al concepto de ideal?
Como dijimos, el Renacimiento redescubrió al hombre, y partió del mismo para entenderlo como fenómeno físico, pues no debemos olvidar que para la Edad Media, el cuerpo humano, no era nada más que alimento para los gusanos y las lombrices. Los renacentistas harán un giro radical de esta lamentable concepción. El hombre ya no será más un instrumento del alma supraterrena, sino la herramienta de la vida mundana, y en consecuencia del goce mundano, nos dice Fuchs.





Jan Sanders Hemessen, Judith, 1540


Los Renacentistas expresarán su ideal físico hacia la sexualidad heroica, por eso los modelos que los inspirarán serán Hércules y Apolo. El modelo de belleza masculina debía reunir los atributos de este héroe y este dios pagano. El rostro de los hombres debía mostrar rasgos enérgicos, pues la fuerza y la energía eran propios del hombre… del hombre recién descubierto. La nariz aguileña, nos dice Fuchs, también será enaltecida en pinturas y esculturas, pues se creía que la misma era indicio de esa energía hercúlea.
Fuchs, en la obra que seguimos, refiere a un texto publicado en el siglo XVI, en Francfort, de J.B. Portas, donde se describe la apariencia física del hombre en estos términos. El nombre de dicho texto, posee un título un tanto sugestivo: Fisionomía



Rubens. Venus y Adonis


Son los hombres por naturaleza de cuerpo grande, tienen ancho el rostro, las cejas generalmente arqueadas o curvas, ojos grandes, mentón en forma rectangular, cuello grueso, cor arterias sobresalientes, hombros y costillas fuertes, pechos amplios, abdómenes cóncavos, muslos y brazos arteriados, proporcionados y fuertes, canillas venosas, articulaciones venosas, manos grandes, bien formadas y con arterias sobresalientes, espaldas fuertes con las costillas marcadas, carne dura y seca, paso lento, y voz bronca y fuerte”



En la mujer gustarán las formas voluminosas, que resalten la gracia y la elegancia. Sus modelos inspiradores serán Venus y Juno (Afrodita y Hera, para los griegos). La alta estatura, el enorme busto, las anchas caderas, muslos vigorosos y la cintura rellena.
La belleza masculina debe irradiar fuerza y energía; mientras que la femenina debe estar dotada para la vocación maternal. En ninguna época, como en aquélla, el busto femenino fue considerado un objeto de adoración en sí mismo. El sentido de esta adoración por la exuberancia, es el de oponerse a las formas enjutas y raquíticas que habían dominado en la Edad Media, donde eran frecuente las caderas estrechas y los miembros delgados.
El culto al busto representa el más alto encanto femenino. No existe ningún idioma, en dicho período en donde no haya canciones en alabanza a éste.
Pero no vayan a creer que, en esta época, es todo meramente sensual; el Renacimiento representa el triunfo de una clase social en ascenso, la burguesía, y por esto mismo, dice Fuhs, no conoció ni la mojigatería ni la timidez, propia de las estructuras sociales tradicionales. En las ciudades, las modas no generaron un comportamiento grotesco como sí parece que se dio en las cortes absolutistas, sólo las prostitutas siguieran esa moda, que al parecer tenían el hábito de llevar sus senos al descubierto por las calles.
Por supuesto que existieron, también disposiciones legales en cuanto a la vestimenta, pues los moralistas, nunca faltan, ni faltaron en aquellos tiempos; pero según Fuchs, esas disposiciones tenían otras intenciones que, el fin moral en sí mismo; y habría que buscarlas en el hecho de que son menos eficaces en aquellas ciudades en las que el capital comercial ya había arraigado, y se tendía al predominio del libre comercio; pues donde el artesanado local era políticamente dominante, se cumplieron con mayor vigor dichas disposiciones; pues el comercio de las telas, los vestuarios y demás ornamentos provenientes del extranjero, estaría dando cuenta de la existencia de cierta protección aduanera, en beneficio de estos grupos artesanales mancomunados.
Bueno, nada más por hoy. Les dejo esa interpretación última del historiador Fuchs, para que lo piensen, ¿sí? , y si les parece lo discutimos.
Un abrazo a todos.

Nota: Bibliografía utilizada:

FUCHS, Eduard; Historia ilustrada de la moral sexual

8 comentarios:

CLAUDE dijo...

Recuerdo que hace algunos años solía ir a la Biblioteca del Congreso, donde había una pinacoteca en fascículos, y miraba especialmente esas formas llenas de amplitud y movimiento del Renacimiento, como si el cuerpo fuera no tanto un objeto en el espacio sino un espacio en sí. Las imágenes coincidían con las descripciones que citás sobre las formas masculina y femenina, y me resultaba algo prodigiosamente sano. No sé cómo habrá sido en realidad en la vida cotidiana, pero esa idea de vitalidad y despegue quedó incrustada en el imaginario, y, por ejemplo, cuando vemos una película ambientada en esa época en las escenas que transcurren en la calle todo es movimiento, diálogo filosófico, amantes, artistas, etc. Me encanta.

ojosmiel dijo...

gracias por el abrazo distante aunq util, q no por estar mas lejor se siente menos.
un saludo

Fernan dijo...

el renacimiento, que epoca che! como admirador que soy de los artistas de esa epoca (leonardo, miguel angel, veroccio etc) estoy feliz que hayas tocado este tema. Era una sociedad bastante puritana, pero no por gusto, sino por terror a la inquisicion. Tambien fue una epoca mas que interesante, Lorenzo el Magnifico, El moro Sforza, mucha corte, muchos artistas. Es verdad que tiene cierto parecido a las polis griegas, fijense las guerras que habia entre los ducados, venecia, florencia, lombardia...

Muy buen analisis gorrion!

GORRION pys dijo...

Muchas Gracias Claude y Fer. Ojos-miel, te damos la bienvenida, y te devuelvo en virtual abrazo, pues otra cosa no podemos darte, los muchachos argentinos, a la distancia. ¿Qué se cuenta por la península ibérica?
Me resultó emotivo leer los comentarios suyos, es muy lindo poder, aún, encontrar personas que puedan emocionarse con el arte sublime que se desarrollo en aquel período. Gracias, nuevamente a ambos.

Cebolla dijo...

Leyendo la entrada y el redescubrimiento de la sensualidad del cuerpo humano, no podía evitar pensar en Nietzsche cuando dice que el cristianismo es enemigo de la vida porque niega todos los impulsos vitales y todo lo que era considerado normal y sano antes de la llegada de esa influencia oriental. Realmente le debemos mucho a los renacentistas.

Pregunta, Gorrión: ¿a qué le debemos que estos señores trajeran ideas diametralmente opuestas a lo que enseñaba la Roma de los papas? ¿Fueron realmente Roma y Grecia antiguas la inspiración o podemos hablar de otras fuentes de influencia? ¿Cómo lograron sobreponerse a la presión de la Iglesia?

Sureña dijo...

A mí el Renacimiento es una de las etapas de la Historia que más me atrae y me llama la atención, sobre todo artísticamente, pero también en la forma de pensar, porque creo que, como tú decías, hubo un cambio radical de la Edad Media al Renacimiento y se volvió en cierta medida a los pensamientos de la época griega clásica.

Yo creo que esto en el fondo son modas, ó más bien que los pensamientos son un proceso cíclico y que todo vuelve. Hablabas de la forma del cuerpo de las mujeres; hace unos años también se "llevaban" las mujeres con curvas, con formas y cuerpo de mujer, mientras que ahora lo que más de moda está es la extrema delgadez...; esto acabará pasando y se volverá de nuevo al pensamiento anterior...

Un beso!

GORRION pys dijo...

Cebolla: Mirá, nada surge de un día para el otro. Desde el siglo XI, según Le Goff, en "Mercaderes y banqueros en la Edad Media", se había iniciado un proceso de paulatino despegue del comercio, auspiciado, incluso, por la misma Iglesia, que fue prestamista de muchos aventureros que incursionaron en diversas travesías comerciales. La Iglesia, en realidad, se benefició desde un principio, con esos mercaderes intrépidos que corrían toda suerte de penurias para lograr traer un cargamento. No debés olvidar que durante los siglos que van del V al XI, aproximadamente, en toda Europa, el comercio, prácticamente, no existió, ¿sí?. Las ciudades desaparecieron en la mayoría de Europa. España quedó despoblada en muchas regiones, por siglos, etc. Henri Pirenne, decía que durante los siglos IX a XI fue el momento de la configuración definitiva del feudalismo en Francia.
Con respecto a la inspiración: Sí, definitivamente, fueron Grecia y Roma, es decir el mundo clásico el que inspiró a los renacentistas. ¿Por qué? Por miles de razones, pero en primer lugar, por un intento, finalmente frustrado, de revalorizar al mundo pagano, y de oponerse a la cosmovisión cristiana. Son los griegos los que tenían una visión antropocéntrica, y no los cristianos. Es a ellos, a los que había que emular.
La Iglesia, en tanto institución con poder, mira hacia otro lado, cuando no ve afectado sus intereses. ¿Qué objeto tendría oponerse a unos "locos que querían reinterpretar al mundo"? Hay que dejarlos; e incluso por momentos, se los convocó para que estampen en sus lienzos motivos religiosos de la liturgia cristiana. Miguel Ángel lo hizo, Da Vinci también.
Por otro lado, no existían en aquellos momentos, los museos, ni las exposiciones de arte. ¿Quiénes te pensás, podían disfrutar de esos cuadros? Respuesta: sólo el dueño del cuadro, y el círculo de amigos del poseedor del mismo.

GORRIÓN pys

fandamia dijo...

Saludos!
Gracias por comentar en mi blog, el tuyo es muy interesante.
Un saludo desde España ;.)