"Exhortar a la castidad constituye una incitación pública a ir en contra de la naturaleza. Todo desprecio de la vida sexual, y toda impurificación de ésta al tacharla de 'impura' representa el verdadero pecado contra el espíritu santo de la vida."

Friedrich Nietzsche

jueves, 17 de enero de 2008

Poder y Sexualidad: la vigilancia del comportamiento sexual en la antigua Atenas


Hola a todos, les habla en GORRIÓN nuevamente, hoy quiero retomar el tema de las coacciones al deseo en la antigua Grecia, según nos mostrara el profesor norteamericano John Winkler, en su obra “Las coacciones del deseo” del que ya habláramos en este blog. Recordarán que habíamos dicho que en aquellos tiempos existían actos naturales (convencionales) y actos antinaturales (no convencionales); y que el criterio para establecer qué era apropiado y qué no lo era, estaba supeditado a la condición social del “penetrado”; y que sin éste prerrequisito no podría hablarse de una forma lícita de “amor”. Por si alguien no leyó el anterior post, les recuerdo que, el estudio realizado por Winkler se basaba en la interpretación de un libro: La interpretación de los sueños del griego Artemidoro. Según interpreta Winkler, de dicho libro, la sexualidad se interpretaba de forma asimétrica, subrayando el papel que la misma debía tener dentro del entramado de las relaciones de poder.
Ahora bien, conocer los protocolos no nos dice mucho sobre la manera en qué realmente se comportaba la gente, pues si pretendiésemos, por ejemplo, conocer el comportamiento de la sociedad argentina basados en su constitución caeríamos, en un grave error epistemológico como investigadores. Winkler, ha optado finalmente, por buscar la información sustanciosa al respecto, en los abundantes datos literarios y sociales, que se gestaron en el período que va del 430 al 330 A.C. Por un lado, la interpretación de las imágenes culturales de la virilidad correcta y errónea; en segundo lugar, se intenta constatar el efecto que ha tenido la aplicación de esa imagen en los individuos; y por último, decide encarar el lenguaje popular en su dimensión moral (lo que sería un análisis del discurso), y que se vislumbra en las comedias y en los oradores públicos.



Es notorio, observar que en los mencionados protocolos, la figura del Hoplita (ciudadano soldado) es vista de manera positiva; mientras que en la figura del Kínaidos (varón social y sexualmente desviado, pero no por el hecho de ser “homosexual”, sino por serlo de una forma inapropiada, en relación a su status social (para más detalles, busquen en este blog el post mencionado). Algo muy importante que acota Winkler, es que el kínaidos es distinto a lo que hoy podríamos llamar homosexual, pues la invención de esta última categoría es muy reciente, y no da cuenta del mismo, como una categoría de persona solamente, sino en relación a sus actos. El kínaidos, por lo tanto, no es un homosexual en un sentido moderno, sino un trasgresor de las convenciones, que para la consideración social de aquella sociedad, era algo así como un personaje que causaba gracia, y por momentos molestaba; pero no era visto como alguien que tuviera una psicología distinta del resto de los hombres, como efectivamente hoy pensamos al respecto. A ver si se entiende, si el hoplita es la imagen ideal del varón que la sociedad debe imitar, el kínaidos era como el anti-ideal, el mal ejemplo; pero sólo eso. Sigamos. Para la mentalidad ateniense del período clásico, en particular, el no demostrar valentía u hombría hacía que el hombre se degradase como tal; por lo tanto, el kínaidos, que evitaba el servicio militar, y que descuidaba su cuerpo, a diferencia del hoplita (que lo ejercitaba diariamente), era visto como una efigie de hombre, como una caricatura de la naturaleza; pues lo que se veía mal en éste, no era su naturaleza “homosexual”, sino su incapacidad para hacerse amar por un igual (recuerden lo que vimos en el primer post de este tema): el kínaidos era penetrado por su esclavo, y frecuentemente le pagaba a jóvenes hoplitas para que lo penetraran. Pero el hoplita, o el mancebo, que brindaba este servicio, no estaba mal visto. Recuerden que para los griegos, el hecho de penetrar a un hombre –siempre y cuando fuera un inferior social, era considerado como un acto natural.
A la sociedad ateniense la tenemos que pensar como fuertemente competitiva, donde existía un claro contraste entre los hombres duros y las mujeres blandas; pues la fuerza y la virilidad eran para ellos, verdaderos ideales, únicos motores que dan sentido a la vida.



En la democrática Atenas, no existía una diferenciación clara, como hoy podríamos hacer entre el dominio de lo público y lo privado. Cada ciudadano era considerado en la totalidad de su actividad social. No había nada peor, para un ciudadano ateniense, que se descubriera que había pagado a un robusto muchacho para que éste le hiciera los servicios correspondientes. Como todo habitante de pueblo chico sabe, el chisme, el rumor y la maledicencia son moneda corriente, y tienen un fuerte impacto en la vida social. Las polis griegas, como las de Atenas, Corinto, o Tebas, eras ciudades de pocos habitantes, a menudo no pasaban de los 50.000 o 100.000 habitantes, sin contar entre ellos, claro está, a los esclavos, ajenos por completo a la consideración de hombres (pues según la definición aristotélica, los esclavos eran “ instrumentos provistos de voz”). Los oradores públicos en Atenas, eran un grupo muy reducido, y una acusación de kínaido, por ejemplo, era algo muy difícil de sobrellevar en ese ámbito; sin embargo, la vida privada, para los demás ciudadanos, transcurría de forma libre y segura, al completo margen de ese tipo de artimañas políticas. Los oradores, eran los que frecuentemente exponían su pellejo, pues su continua exposición los hacía blanco fácil para cualquier tipo de acusaciones. Oigamos un famoso discurso del orador Demóstenes:



La ley de Solón prohibía a los ciudadanos-prostitutos hablar en la Asamblea o proponer decretos. Puesto que él veía que la mayoría de ustedes, auque tienen el derecho de hablar, no lo hacen, por lo que esta ley, calculó, no era gravosa. Si hubiera querido castigar a esa gente, podría haber impuesto una ley más dura. Pero no hizo hincapié en eso [la existencia de ciudadanos-prostitutos], sino que, más bien, en vuestro interés y el de vuestro orden político, les prohibió específicamente ser oradores, ya que sabía, sí que los hombres cuyas vidas son vergonzosas no pueden prosperar en un orden político en el que cualquiera puede criticar abiertamente sus vicios. ¿Qué orden es ése? ¡Una democracia! (Demóstenes)

Impresionante, ¿no es así? Winkler cree que, sin embargo, el comportamiento sexual en sí mismo no importa aquí, sino cierta preservación del orden político, mediante restricciones puestas a sus dirigentes en la cima. Para pensar, ¿no es así?
No es la sexualidad lo importante aquí, sino la posibilidad de que un kínaido pudiera tomar el poder, y establecer una suerte de oligarquía, donde ellos tuvieran libertad para hacer lo que quisiesen, y donde nadie los pudiera criticar: los acusadores (como "oficio lucrativo") además desaparecerían. Todo parece reducirse a un ámbito estrictamente político, en donde las alianzas políticas intentan impedir, por este medio, el avance de un sector a los puestos del liderazgo de la ciudad. Pongamos en limpio la estrategia de éstos sectores de la sociedad ateniense. A nadie se lo acusaba ante un tribunal de prostituirse, ¿sí?, que ésto quede claro; sólo se lo hacía, en el caso de que el imputado quisiese acceder al ámbito político.
La idea de todo esto es que entendamos que la “desviación sexual masculina” estaba articulada más bien de forma selectiva, dentro de un entramado político y social, y dentro de un juego político: se apelará a lo normativo, a lo convencional para sacar del “campo de batalla” a un potencial enemigo que pertenece (en la mayoría de los casos) a un sector de la sociedad venido a menos: el sector oligárquico- terrateniente. El poder en el período clásico de la antigua Grecia, lo tenían los sectores comerciantes de la costa.

Nada más por hoy.

Un abrazo a todos. GORRIÓN pys

Nota: Bibliografía utilizada:
John J. Winkler; Las coacciones del deseo: antropología del sexo y el género en la antigua Grecia
Imágenes:
1º) Sócrates hablando a la juventud
2º) Prostitución masculina
3º) Hoplitas
4º) Demóstenes



12 comentarios:

CLAUDE dijo...

¿Entonces urdían y reglaban la moral sexual de la época según fines de poder sectorial?
Me pregunto cuál será la versión de eso en nuestra época, en la que el status suele tener que ver con ser un ladrón de Estado y la dignidad suele tener que ver con todo lo contrario.

capitanfla dijo...

Bueno, las cosas no parecen haber cambiado tanto.
El homosexual, es el que tienen dinero y detenta cierto poder.
El gay, es el que tiene el tesoro de la juventud.
Y aquel que tiene un "desvío" en su conducta sexual, pero su origen sexual es humilde, simplemente es un puto de mierda.

Que interesante el juego político.
Que buen as bajo la manga para quitarse de encima un rival molesto.

Imagino el suspiro de algunos homosexuales, soñando con tener 4 esclavos para que lo atiendan a gusto las 24 horas, jajaja.

Saludos.

GORRION pys dijo...

Claude: Sí, así es. Lo que el post dice es que, a partir del conocimiento y del manejo de las costumbres sexuales instituidas, era posible utilizar las mismas con fines políticos. No eran, los terratenientes kínaidos más o menos "homosexuales" que muchos de los demás ciudadanos; pero el poder se crea (se provee de) sus propias estrategias (y apelar al "mal ejemplo" es un recurso nada despreciable). Las mujeres, también, por ejemplo, en reuniones de amigas, sacaban a ventilar lo que hacía su vecino, o algún instructor sofista de la época.
Con respecto a tu segunda pregunta: No sabría que decirte.

Saludos

--------------------------

Capitanfla: También vos, interesante lectura la que hiciste.

Saludos.


GORRIÓN pys

bloggerxero dijo...

holaaa! me interesaron mucho los articulos y quisiera extender una invitacion intercambiar enlaces con tu web, somos un equipo y actualmente tenemos dos proyectos para publicitar blogs, para obtener mas visitas y mas trafico, asi que te invito a leerlos y a participar de alguno o de los dos, un gran saludo y desde ya muchas gracias por leer el mensaje!

bloggerxero cadena de enlaces!

Directorio bloggero, enlaza tu blog!
exitos en este 2008! lleno de bendiciones y sigue asi con tu blog! ta chulo :)

Francis Bean dijo...

EL de arriba es peor que yo con las propagandas.

Te hago unas preguntas desde mi ignorancia:
1-En grecia eran asi todos homosexuales y no habia problemas con la condición no?

2-en esta me zarpo con la ignorancia:
PLaton, Socrates y Aristoteles eran gays?

Bruno dijo...

Jelou!
Increíble notar que 3000 años después todavía hay muchísima gente que piensa que un homosexual es un objeto de risa.
El que yo considero desviado es el que se deforma, se transforma y sale a prosituirse diciendo que no le queda otra.

Yo no soy homosexual y me encantaría tener 4 esclavas.

Adhiero a la concepción de Capitanfla en definición de homosexual y dinero.

Abrazo!
Siga nutriéndonos

humanoide dijo...

Desde luego, el malestar en la cultura se remonta a la época clásica.

GORRION pys dijo...

Bienvenido humanoide.
Bruno y Francis, muchas gracias.

Bruno, comparto lo que decís sobre los homosexuales; pero estamos a años luz de la censura que había sobre ellos en la Edad Media y durante la Modernidad. Los antiguos, a pesar de su crueldad, me parecen más cercanos en muchos aspectos.

Un abrazo
---------------------------------
Con respecto a tu pregunta Francis:

1º) No, no eran todos homosexuales, y sobre todo, hay que pensar la sexualidad en la antigüedad como una práctica y no como una condición;

2º) Sí, hay bastantes datos como para pensar que los tres filósofos que nombraste fueron "homosexuales". En especial, Aristóteles. Esto ha occidente le duele mucho, porque ha sido uno de los mayores genios de su civilización.

Saludos

ava gardner dijo...

un gusto haber pasado por aquí. volveré!

Bruno dijo...

Ja! Y usted que decía que tenía pocos comentaristas!

Cebolla dijo...

Gorrión, la condición sexual sigue siendo importante cuando se pone en juego en el campo político. Hace unos meses escuché a Lilita Carrió desestimar a los homosexuales porque no tienen hijos y no forman familia. Y ahí me quedó un poco más claro su proyecto político y dónde está parada cuando dice lo que dice.

Más allá de lo dicho por Carrió, sé de algunos dirigentes que -siendo homosexuales- deben casarse con una mujer y tener hijos para poder desarrollar su carrera, más que nada en sectores alejados de las metrópoli, algo más liberales que los lugares no tan progresistas.

En definitiva, poco ha cambiado con los años, ¿no?

Sofi dijo...

tenia entendido que en un comienzo eramos todos homosexuales..

como cambia todo che..
saludos