"Exhortar a la castidad constituye una incitación pública a ir en contra de la naturaleza. Todo desprecio de la vida sexual, y toda impurificación de ésta al tacharla de 'impura' representa el verdadero pecado contra el espíritu santo de la vida."

Friedrich Nietzsche

jueves, 17 de enero de 2008

Poder y Sexualidad: la vigilancia del comportamiento sexual en la antigua Atenas


Hola a todos, les habla en GORRIÓN nuevamente, hoy quiero retomar el tema de las coacciones al deseo en la antigua Grecia, según nos mostrara el profesor norteamericano John Winkler, en su obra “Las coacciones del deseo” del que ya habláramos en este blog. Recordarán que habíamos dicho que en aquellos tiempos existían actos naturales (convencionales) y actos antinaturales (no convencionales); y que el criterio para establecer qué era apropiado y qué no lo era, estaba supeditado a la condición social del “penetrado”; y que sin éste prerrequisito no podría hablarse de una forma lícita de “amor”. Por si alguien no leyó el anterior post, les recuerdo que, el estudio realizado por Winkler se basaba en la interpretación de un libro: La interpretación de los sueños del griego Artemidoro. Según interpreta Winkler, de dicho libro, la sexualidad se interpretaba de forma asimétrica, subrayando el papel que la misma debía tener dentro del entramado de las relaciones de poder.
Ahora bien, conocer los protocolos no nos dice mucho sobre la manera en qué realmente se comportaba la gente, pues si pretendiésemos, por ejemplo, conocer el comportamiento de la sociedad argentina basados en su constitución caeríamos, en un grave error epistemológico como investigadores. Winkler, ha optado finalmente, por buscar la información sustanciosa al respecto, en los abundantes datos literarios y sociales, que se gestaron en el período que va del 430 al 330 A.C. Por un lado, la interpretación de las imágenes culturales de la virilidad correcta y errónea; en segundo lugar, se intenta constatar el efecto que ha tenido la aplicación de esa imagen en los individuos; y por último, decide encarar el lenguaje popular en su dimensión moral (lo que sería un análisis del discurso), y que se vislumbra en las comedias y en los oradores públicos.



Es notorio, observar que en los mencionados protocolos, la figura del Hoplita (ciudadano soldado) es vista de manera positiva; mientras que en la figura del Kínaidos (varón social y sexualmente desviado, pero no por el hecho de ser “homosexual”, sino por serlo de una forma inapropiada, en relación a su status social (para más detalles, busquen en este blog el post mencionado). Algo muy importante que acota Winkler, es que el kínaidos es distinto a lo que hoy podríamos llamar homosexual, pues la invención de esta última categoría es muy reciente, y no da cuenta del mismo, como una categoría de persona solamente, sino en relación a sus actos. El kínaidos, por lo tanto, no es un homosexual en un sentido moderno, sino un trasgresor de las convenciones, que para la consideración social de aquella sociedad, era algo así como un personaje que causaba gracia, y por momentos molestaba; pero no era visto como alguien que tuviera una psicología distinta del resto de los hombres, como efectivamente hoy pensamos al respecto. A ver si se entiende, si el hoplita es la imagen ideal del varón que la sociedad debe imitar, el kínaidos era como el anti-ideal, el mal ejemplo; pero sólo eso. Sigamos. Para la mentalidad ateniense del período clásico, en particular, el no demostrar valentía u hombría hacía que el hombre se degradase como tal; por lo tanto, el kínaidos, que evitaba el servicio militar, y que descuidaba su cuerpo, a diferencia del hoplita (que lo ejercitaba diariamente), era visto como una efigie de hombre, como una caricatura de la naturaleza; pues lo que se veía mal en éste, no era su naturaleza “homosexual”, sino su incapacidad para hacerse amar por un igual (recuerden lo que vimos en el primer post de este tema): el kínaidos era penetrado por su esclavo, y frecuentemente le pagaba a jóvenes hoplitas para que lo penetraran. Pero el hoplita, o el mancebo, que brindaba este servicio, no estaba mal visto. Recuerden que para los griegos, el hecho de penetrar a un hombre –siempre y cuando fuera un inferior social, era considerado como un acto natural.
A la sociedad ateniense la tenemos que pensar como fuertemente competitiva, donde existía un claro contraste entre los hombres duros y las mujeres blandas; pues la fuerza y la virilidad eran para ellos, verdaderos ideales, únicos motores que dan sentido a la vida.



En la democrática Atenas, no existía una diferenciación clara, como hoy podríamos hacer entre el dominio de lo público y lo privado. Cada ciudadano era considerado en la totalidad de su actividad social. No había nada peor, para un ciudadano ateniense, que se descubriera que había pagado a un robusto muchacho para que éste le hiciera los servicios correspondientes. Como todo habitante de pueblo chico sabe, el chisme, el rumor y la maledicencia son moneda corriente, y tienen un fuerte impacto en la vida social. Las polis griegas, como las de Atenas, Corinto, o Tebas, eras ciudades de pocos habitantes, a menudo no pasaban de los 50.000 o 100.000 habitantes, sin contar entre ellos, claro está, a los esclavos, ajenos por completo a la consideración de hombres (pues según la definición aristotélica, los esclavos eran “ instrumentos provistos de voz”). Los oradores públicos en Atenas, eran un grupo muy reducido, y una acusación de kínaido, por ejemplo, era algo muy difícil de sobrellevar en ese ámbito; sin embargo, la vida privada, para los demás ciudadanos, transcurría de forma libre y segura, al completo margen de ese tipo de artimañas políticas. Los oradores, eran los que frecuentemente exponían su pellejo, pues su continua exposición los hacía blanco fácil para cualquier tipo de acusaciones. Oigamos un famoso discurso del orador Demóstenes:



La ley de Solón prohibía a los ciudadanos-prostitutos hablar en la Asamblea o proponer decretos. Puesto que él veía que la mayoría de ustedes, auque tienen el derecho de hablar, no lo hacen, por lo que esta ley, calculó, no era gravosa. Si hubiera querido castigar a esa gente, podría haber impuesto una ley más dura. Pero no hizo hincapié en eso [la existencia de ciudadanos-prostitutos], sino que, más bien, en vuestro interés y el de vuestro orden político, les prohibió específicamente ser oradores, ya que sabía, sí que los hombres cuyas vidas son vergonzosas no pueden prosperar en un orden político en el que cualquiera puede criticar abiertamente sus vicios. ¿Qué orden es ése? ¡Una democracia! (Demóstenes)

Impresionante, ¿no es así? Winkler cree que, sin embargo, el comportamiento sexual en sí mismo no importa aquí, sino cierta preservación del orden político, mediante restricciones puestas a sus dirigentes en la cima. Para pensar, ¿no es así?
No es la sexualidad lo importante aquí, sino la posibilidad de que un kínaido pudiera tomar el poder, y establecer una suerte de oligarquía, donde ellos tuvieran libertad para hacer lo que quisiesen, y donde nadie los pudiera criticar: los acusadores (como "oficio lucrativo") además desaparecerían. Todo parece reducirse a un ámbito estrictamente político, en donde las alianzas políticas intentan impedir, por este medio, el avance de un sector a los puestos del liderazgo de la ciudad. Pongamos en limpio la estrategia de éstos sectores de la sociedad ateniense. A nadie se lo acusaba ante un tribunal de prostituirse, ¿sí?, que ésto quede claro; sólo se lo hacía, en el caso de que el imputado quisiese acceder al ámbito político.
La idea de todo esto es que entendamos que la “desviación sexual masculina” estaba articulada más bien de forma selectiva, dentro de un entramado político y social, y dentro de un juego político: se apelará a lo normativo, a lo convencional para sacar del “campo de batalla” a un potencial enemigo que pertenece (en la mayoría de los casos) a un sector de la sociedad venido a menos: el sector oligárquico- terrateniente. El poder en el período clásico de la antigua Grecia, lo tenían los sectores comerciantes de la costa.

Nada más por hoy.

Un abrazo a todos. GORRIÓN pys

Nota: Bibliografía utilizada:
John J. Winkler; Las coacciones del deseo: antropología del sexo y el género en la antigua Grecia
Imágenes:
1º) Sócrates hablando a la juventud
2º) Prostitución masculina
3º) Hoplitas
4º) Demóstenes



lunes, 14 de enero de 2008

Seducción en el mundo posmoderno: Primera Parte

Dedicado a Flavio, Guillermo, Nicolás y Noelia

Hola a todos los lectores y lectoras, les habla otra vez el GORRIÓN pys, desde Buenos Aires. Hoy les traigo un tema muy polémico, y para ser franco, poco usual dentro de este espacio de reflexión que hace unos meses he iniciado. Quiero hablarles un poco sobre seducción (término poco usado en nuestro vocabulario, y cuando se lo emplea, es en un sentido más bien negativo). Hace tiempo que les vengo prometiendo hablar sobre seducción en el mundo posmoderno, sobre los fundamentos biológicos y culturales de la atracción que, según pude descubrir hace unos meses, se está investigando seriamente en algunas Universidades de EEUU y del Reino Unido, aunque también de manera independiente por algunas personas en varias partes del mundo; pero primero, creí que, era necesario hablarles previamente sobre posmodernidad (prometo darles pronto, una segunda parte del concepto que ya ensayáramos). Hace unos meses, descubrí algo que, no sabía, ni intuía, francamente, que existía: un movimiento mundial, en el que científicos de psicología, y de disciplinas análogas, y de varios estudiosos-autodidactas independientes parecen coincidir sobre los fundamentos de la seducción. Se trata de un campo de investigación en el que, se intenta comprender de qué forma las personas se atraen, cuáles son las causas para que alguien nos guste y cuáles no (luego les daré las direcciones en castellano, de alguna de ésta gente que, se ha tomado en serio este asunto, y para mí han arrojado resultados sorprendentes). ¿Es posible entrenarse para volverse atractivo, es algo que pueda adquirirse con el tiempo?




La idea de esta introducción es que entiendan que, el tema central de la seducción tiene, por un lado, un fundamento científico (en el sentido de que se lo estudia, no en el sentido de constituir saber absoluto, como podría ser la matemática), que obedece a razones "científicas" ; y por el otro, que en nuestra actual cultura, las parejas, muchas veces, no logran conformarse por la acción de patrones de comportamientos pasados de moda; que no se ajustan a la nueva realidad que la mujer experimenta dentro de lo que se comúnmente se denomina posmodernidad.
A las mujeres en la actualidad, ya no es posible seducirlas con poemas de amor, o con una demostración cabal de que estamos perdidamente enamorados de ella, o que sin ella, nuestras vidas no tienen sentido. Nada es más falso, y ajeno, por completo a la realidad que, la pretensión de llegar a despertar una atracción en ellas por esta vía. Sin embargo, aún abundan las películas de Holliwood, y las creencias populares de que es posible conseguir el amor de una mujer, a través de la manifestación más patética de nuestra total abnegación ante ella. Lo repito: a las mujeres esta actitud le parece de cuarta, de poco hombres, o en el mejor de los casos, de babosos que lleva varios meses de sequía. ¿Sí? ¿Por qué? Porque de esta manera le comunicamos a la mujer nuestra debilidad, nuestra inseguridad, que nuestra mente tiene un horizonte estrecho… y de que si actuamos de esta forma, no es más que porque carecemos de opciones. Nada atrae menos a un mujer que un hombre que, “no es deseado por otras mujeres”, un hombre que no se tiene a sí mismo como primera opción en la vida, que vive para ella, etc.





Desde ya que, este principio ha actuado a lo largo de la historia, no es nuevo el hecho de que, las mujeres, se sienten atraídas por un tipo de hombre cercano al “atorrante rebelde” (pongamos por caso, los papeles interpretados por el actor Richard Gere); pero con el correr del tiempo, la mujer al sentirse (y de hecho ser) más libre, tomando más debida cuenta del poder que, a la hora de elegir tiene, huye de quien da muestras de una necesidad apremiante. A lo que voy con ésto es que, nuestra actual cultura ha pasado en las últimas décadas por un proceso de reacomodamiento a nuevas realidades; y el hecho de que ésta, pueda trabajar independientemente, ha hecho que el varón en su función de proveedor no sea tan necesaria. La mujer ya no necesita a ese poltrón malhumorado, aburrido y taciturno que la ocupe con varios hijos. Hay, en la actualidad, una enorme cantidad de hombres exitosos que, sin embargo, no logran “retener” a una mujer a su lado. Para mí, esto se explica en parte por la siguiente razón: el hombre no se resigna a aceptar que la mujer es libre e independiente, y de que si bien es cierto que le exige a éste ser una figura un tanto dominante, hay un abismo enorme entre el modelo o figura paternal con la que se educó y las necesidades reales de ellas. El varón posmoderno debe “reeducarse dentro de una nueva realidad, dentro de un nuevo sistema de valores, que en muchas sociedades aún está por descubrirse (la sociedad argentina aún es fuertemente tradicionalista en muchos sentidos). No niego que aún existen mujeres aferradas a esos viejos patrones de comportamiento, deseando ser mantenidas por un hombre emprendedor, como lo fueron su abuela, y quizás hasta su madre que, se quedaban en su casa, cumpliendo un mandato social impuesto por la tradición. Hoy tal mandato social no existe: al menos como tendencia. Sólo existe, como tendencia generalizada, el individualismo hedonista de los sexos que, busca satisfacer sus necesidades inmediatas. Sin embargo, es posible hallar aún parejas sólidas, y planes de matrimonio (afortunadamente, de lo contrario las sociedades desaparecerían); pero son hombres y mujeres que, luego de mucho fracasar, han entendido que deben “negociar” un montón de cosas antes de realizar esos planes. Otra cosa importante que, todos sabemos es que, la edad para “asentar cabeza” es muy superior en promedio al de unas décadas atrás (igual esto depende de varios factores, incluido el origen social de las personas: la gente de los sectores populares o marginales se casan a edades más tempranas. Volveré sobre éste tema). Hace unos treinta años la gente se casaba a los 22, o 23 años. Hoy las parejas formalizan (y muchas no se casan) entre los 32 y 38 años en promedio.
Pero volvamos al tema de la seducción. La idea es entender de que ésto debe entenderse como un juego. El hombre es el que guía la misma a través de su “juego” o “estrategias”; sin embargo, el papel de la mujer es determinante. La “seducción posmoderna o científica” propone reproducir las fases del cortejo animal, por llamarlo de alguna manera: donde lo que se intenta es generar un fuerte y consistente lazo a nivel emocional con la mujer en cuestión; ya que, en el caso de las mujeres, es fundamental activar en su cerebro determinadas zonas que se abran al juego. Es por eso que la seducción se juega en un plano mental (yo, ya lo he mencionado a ésto, en algún lugar en este blog). En primer lugar, el hombre debe generar Atracción (deseo de involucrarse con esta persona) usando algunos recursos; en segundo lugar, debe darse un Confort (sensación de que se está bien con la persona en cuestión); y en tercer lugar, la Seducción propiamente dicha (fase donde el hombre embiste como un “predador” ante la "invitación" de la mujer). Para todo esto es necesario desarrollar una gran experiencia en el campo de la “comunicación no verbal” (fundamental para poder interpretar correctamente a la mujer).
Varios maestros de este “Juego de la seducción” (como Mistery que desarrolló este esquema llamado M3, Naxos y Mario Luna) dicen que la atracción puede disparase con los siguientes tips:
- Haciendo bromas (en especial referidas a su persona).
- Soltando Negas (o también llamados piropos negativos).
- Desarrollando en la interacción un fuerte lenguaje corporal que interpele a la imaginación de la mujer).
- Mostrando valor, confianza y mucho dominio de sí mismos.



Naxos, por ejemplo, que es psicólogo, trabaja desde la PNL (programación neurolingüística), y propone hacer previamente un fuerte "Juego Interno” con el fin de adquirir una gran confianza, ya que la seducción requiere de una altísima dosis de autoestima para ser efectiva. Dice, este psicólogo colombiano, que es fundamental desarrollar un estilo propio, vencer los miedos internos y el temor al ridículo. ¿Qué opinan Uds. de esto? Mejor, júzguenlo por sí mismos. Igual el tema da para mucho más.
Si les interesa el tema, les dejo las dos direcciones de las dos páginas en castellano que, a mí criterio, son las más serias, aunque es posible encontrar diferencias en lo que ambos dicen:

Nada más por hoy. Un abrazo a todos.
GORRIÓN pys

lunes, 7 de enero de 2008

Sacralidad y erotismo en el mundo antiguo: una segunda panorámica


Hola a todos, les habla el Gorrión. Hoy quiero terminar con la panorámica del mundo antiguo, iniciada en el post anterior sobre “lo sagrado y lo erótico de la sexualidad en dicho ámbito”; y desarrollar, por otro lado, una explicación sobre el “tabú” en el sexo, según algunas teorías que se han propuesto. No es un capricho mío, o una cuestión antojadiza personal, lo que aquí se afirma: la sexualidad en ninguna época histórica ha estado al margen del poder, tanto sea del político como del poder en sí mismo, entendido como algo inherente al accionar humano, a su quehacer (cuando comience a hablarles de seducción, posiblemente en unos días, verán más claramente que, el poder está presente de una forma natural, en las relaciones humanas y en especial, en las parejas; y yo me atrevería a decir que, en el mundo animal). Es imposible negar la presencia del poder en las relaciones amorosas, como es imposible no encontrarlo en las relaciones humanas en general: en las instituciones educativas, las empresas comerciales, la estructura de los partidos políticos, y hasta en un círculo de amigos, etc. El poder, para la perspectiva de quien lo padece, suele ser visto como algo molesto, fastidioso, arbitrario, injusto, o lo que sea; pero debemos recordar lo que sostiene Foucault, a ese respecto; de que el poder es una “red que se ramifica a toda la sociedad, pues no existen sociedades sin poder; pero que no va desde una dirección, sino desde múltiples direcciones (véase, para tener una mejor idea de ésto: Segunda aproximación a la noción de poder, en este mismo blog). No perdamos de vista tampoco, la facultad de goce que el poder entraña, ¿sí?
En la época del Imperio romano, hacia principios del siglo I de nuestra era (cuando gobernaba el mundo la dinastía Julio-claudiana) afluyeron a occidente, numerosos cultos orientales (también, sobre ésto, algo hemos dicho en este blog), algunos de los cuales, tenían un carácter místico sexual (como ciertas tribus marroquíes, donde parece ser que realizaban orgías sexuales en las mezquitas); otros, en cambio, como los de la tradición hebrea y cristiana, poseían una concepción ligada con el “pecado original”. Dice De Marchi que, “la tradición republicana y militarista de los romanos”, también poseía un trasfondo sexofóbico, que según él, se haya presente en todas las moralidades agresivas, y que a diferencia de la moralidad libertaria y pacifista de los etruscos y en buena medida de los helenos (ésto para mí es discutible), se manifestó excesiva y violenta (los romanos, más de una vez, han sido recordados y señalados como una civilización sádica que realizaba banquetes donde no reinaba ningún tipo de mesura sobre la mesa, ni sobre el lecho). Los romanos adoptaron ciertos cultos griegos, pero no los concibieron, ni con la periodicidad, no con la mesura que éstos las realizaban. El alma helena prefería transitar por la medianía, y sobre todo, de no sobrepasarse.






Los antropólogos durante el siglo XX han estudiado diversas sociedades en África, en las Nuevas Hébridas, y en Oceanía, donde la sexualidad es promovida a través de ritos religiosos, donde no existe el componente sexofóbico ya señalado, y donde prácticamente no existen los celos o las exigencias de fidelidad. Dice De Marchi: “Si la muchacha después de un acto carnal con él recibe a otro hombre en la misma noche, él no se siente ultrajado en su honor, ni en sus derechos exclusivos de patrón de la mujer; sino humillado solamente por la propia incapacidad de satisfacer a la mujer amada”. Los amigos no lo juzgarán impotente sin embargo, o incapaz de hacerse respetar, sino más bien torpe o inexperto.” . Otra cosa, para señalar en éstas sociedades “primitivas” es la "ausencia casi total de perversión o inversión”. Me preguntarán ustedes, a esta altura: ¿Hey, GORRIÓN que querés decirnos, que la culpa de la sexofobia la tienen los militares romanos, los hebreos y los cristianos? Bueno, bueno; pero no tan rápido... Lo que digo, simplemente, es que, el temor y la vigilancia del comportamiento sexual (voy a hablar de ello, en la antigua Grecia en un próximo post), además de ser cultural (desde ya), no son, ni fueron vividos de la misma manera por toda la humanidad a lo largo de la historia; por el contrario, los ejemplos antes mencionados de las culturas de Oceanía, África y de la polinesia, dan cuenta de una posición social relativamente elevada de la mujer, y de una discreta libertad, que no se observa ni entre los griegos siquiera; y ni que hablar entre el mundo musulmán, y el hebreo. En Occidente: a pesar de la gran libertad –inclusive de la erótica- entre los griegos, por ejemplo, éstos no pudieron establecer con la mujer una relación del todo satisfactoria. Aquí radica, probablemente, parte del componente altamente neurótico de nuestra civilización; pues somos herederos directos de esa tradición (véase En búsqueda de los valores occidentales). Para los griegos no invertidos (a los que hoy llamaríamos heterosexuales), la mujer no era más que un instrumento de placer, y el hombre no podía establecer con ella un contacto que trascendiera este aspecto; pues era considerada inferior. Para los orientales: donde la mujer goza de una libertad muy restringida, la misma, no debe existir más que para ser la “acompañante fiel y sumisa del hombre” en este cruel y despiadado mundo; debe obedecerlo y respetarlo. Dice De Marchi, que en esas condiciones anteriormente descritas en la antigua Grecia, "la búsqueda del amor psicofísico en la homosexualidad, es decir, en el amor de otros seres sentidos como psíquicamente no inferiores, puede convertirse en una desviación instintiva fácilmente comprensible” ¿Qué piensan ustedes de todo ésto?




Volvamos a Occidente, a nuestros queridos padres espirituales, los europeos. La concepción sagrada del sexo (presente en el mundo pagano; sea éste griego, etrusco, o de la polinesia) entró en contradicción con esa otra concepción que lo considera como algo malo y pecaminoso. Según De Marchi, que interpreta al etnólogo Crawley, el origen de la moralidad sexofóbica, estaría dada por el tabú sexual originario, representado en la idea de: “La necesidad de defensa” ¿Cómo es ésto GORRIÓN, se pregutarán? Según E. A. Crawley, en The Mystic Rose, cuando un macho y una hembra del mundo primitivo se encuentran copulando, su atención está concentrada en este acto; dejando, claramente expuestos sus flancos al peligro de ser atacados por la retaguardia, ya sea por una fiera o un enemigo. Además, luego de la cópula (y el cigarrillo) la energía tanto del macho como de la hembra sufre declinación, por lo tanto la vulnerabilidad del individuo aumenta considerablemente. Es quizás, por esto, sostiene el autor que desde un principio, los grupos humanos hayan sentido en la sexualidad una fuente de debilidad; y por ello de peligro mortal, induciendo a rodearla de una serie de restricciones y prohibiciones. Piensen en las típicas películas de terror norteamericanas, donde el muchacho y la vírgen rubia están dale que dale…en ese momento, aparece de atrás Jason o Freddy Kruger (no se rían, que ese es un temor muy primario, como es la mente del que hace esas películas; hay un mensaje allí muy fuerte para esos jóvenes que fornican a espalda de sus padres).

Con el correr del tiempo, es lógico suponer que, estas restricciones y prohibiciones hayan sido usadas con un carácter estrictamente político, y para controlar a las sociedades, así como la confesión entre los católicos (¿para qué piensan ustedes que ha sido creada la confesión entre los cristianos de la Edad Media, sino para controlar a la gente?) Bien, recapitulemos un poco. Occidente, al sufrir un fuerte influjo de la moral judeo-cristiana (innegable si tomásemos en cuenta al monoteísmo del que ambas religiones participan) fue modificando su cultura, hasta desarrollar un sentimiento en extremo lamentable del pecado; sin embargo, no es nada despreciable cierto puritanismo que practicaban las élites militares romanas. Si bien los romanos fueron de alguna manera discípulos de los etruscos y de los griegos, en materia amorosa, las tenaces rémoras sexofóbicas presentes en la mentalidad de las élites republicanas e imperiales fueron haciendo cada vez más evidentes sus simpatías por el pensamiento oriental. A partir de Cicerón, en siglo I a. C. y hasta el emperador Marco Aurelio se sucederán los pensadores moralistas hasta el advenimiento definitivo del cristianismo con el emperador Constantino en 313 d. C.


Notas: Bibliografía utlizada: De Marchi; Sexo y Civilización Fotografías:
1º) Esposos romanos
2º) Mujeres de la polinesia
3º) Príapo
4º) Esposos Hebreos

miércoles, 2 de enero de 2008

Sacralidad y erotismo en el mundo antiguo: una primera panorámica

Mundo mediterráneo hacia el siglo I a. C.

Hola a todos nuevamente, les habla el GORRIÓN pys desde Buenos Aires. Quiero, antes que nada, desearles a todos un muy buen comienzo de año. Hoy les traigo un post que se estaba haciendo esperar, como aquél, que aún les debo sobre la seducción, que les había prometido en mis primeras entregas, pero que, al ocuparme de otros temas, aún no lo había podido desarrollar. Espero poder hacerlo en estos días. Bien, vayamos a lo nuestro, sin dilatarlo más.
El autor que tomo para este post es el gran psicólogo social y politólogo Luigi De Marchi, cuya obra, “Sexo y Civilización” produjo un gran impacto en el ámbito académico en el momento de darse a conocer. Este post, será, probablemente, queridos lectores, uno de los más recordados, por lo cual, he decidido dividir el material, también por entregas, para no agotar rápidamente, ni el libro de De Marchi, ni sus principales conceptos.
Siguiendo las líneas que hemos desarrollado en este blog, allá por septiembre u octubre del año pasado, De Marchi sostiene que, en el mundo, hay un antes y un después de la moral judeo-cristiana, esparcida por el mundo mediterráneo hacia el siglo III d. C. Él, va a llamar, a dichas sociedades emergentes: sexofóbicas. Los etnólogos, antropólogos e historiadores pueden dar cuenta de que han existido en el mundo antiguo pre-cristiano, pueblos y culturas donde la experiencia sexual es sentida y honrada como el bien supremo de la vida. De lo expuesto, queda claro entonces que la sexualidad es vivida de dos formas completamente distintas, según como el poder previo, la haya concebido. Si Adán y Eva serán condenados por Dios, por pecadores al tomar conciencia del poder de sus cuerpos, ocultándolos con hojas de vid, en la Grecia antigua, por ejemplo, Príapo (el hijo de Dionisos) será honrado por la increíble magnitud de su falo.
Volvamos a De Marchi, quien nos dice: “La tradición ética y el hábito de la civilización cristiana han condicionado hasta tal punto nuestra mentalidad que nos resulta difícil imaginar civilizaciones donde el acto sexual, más que esa cosa obscena y secreta que es entre nosotros, sea un rito religioso, que es exaltado, y a veces también celebrado, públicamente.
Pensemos en las siguientes divinidades y comparémoslas con el ideal expresado entre las mujeres emblemáticas de la tradición judía: Cibeles entre los frigios, Astarté entre los fenicios, Rea entre los cretenses. Ahora hagamos lo mismo con María, Raquel, Rebecca, y Sara. Muy bien. Si bien, en todas estas divinidades paganas y mujeres representativas, que aparecen en la Biblia se exaltan sus cualidades maternales (para la que fueron diseñadas) entre las primeras, a diferencia de lo que ocurre con las hebreas, su sensualidad es exaltada. Cibeles es un símbolo de la maternidad socorredora, pero al mismo tiempo, es del deseo y del goce sensual. Lo mismo puede decirse de Rea, y de Astarté; sin embargo, el segundo grupo de mujeres es “condenado”. La mujer es concebida como la gran culpable de los males del mundo. Oigamos lo que se relata en el génesis sobre dos mujeres que no participan adecuadamente de los preceptos morales de Moisés: “Judit y Basemat tienen, pues, en la Escritura la mala fama de ser puestas como ejemplo del tipo de mujer que el hijo de una familia que teme a Dios no puede recibir por esposa (…) Isaac y Rebecca estaban perpetuando las tradiciones de Abraham y Sara en su hogar. Vivían una vida quieta y piadosa. Ahora, ya en su ancianidad, aparecieron estas dos mujeres que no tenían el temor de Dios en su corazón. Tenían tendencias sensuales y paganas, lo que hoy llamaríamos mundanalidad, que chocaba con la piedad de los padres. Por ello, sus últimos años, los pasaron en amargura" (*). En el génesis a Raquel se le advierte que: “Con dolor dará a luz a sus hijos”. No debemos, tampoco olvidar que el propio Adán fue seducido por Eva, una mujer que lo arrastró a éste al pecado; es por esto que Dios, guardó para ella y para todas sus descendientes, una vida de dolor y subordinación al menos frágil de los seres humanos: el hombre.
De Marchi dice que “desde la egipcia Isis a la mesopotámica Ishtar, y a la misma Afrodita helénica, las sacerdotisas se unían ritualmente con los fieles de sexo masculino”. Ésto, ha sido interpretado por muchos antropólogos y demás estudiosos europeos, del pasado siglo XX, durante años como “prostitución ritual”; sin embargo, no se ha tenido en cuenta, dice De Marchi que, el ánimo festivo con que eran oficiados estos actos, lejos estaban de la atmósfera de vergüenza y de abyección que caracterizó a la prostitución de nuestra civilización occidental durante tantos siglos.
Más delante de Marchi nos relata de qué forma se realizaba el culto a la Venus Ericina entre los helenos, que toma éste, del historiador griego Estrabón:

Afrodita de Bouguerau

“Tuvo su centro de irradación en un gran templo, del cual todavía subsisten algunas ruinas, erigido, según la leyenda en la edad monoica (período previo al dominio heleno sobre la hélade) por el mismo Dédalo, para honrar la memoria a la bellísima Licusta. Las sacerdotisas del templo oficiaban llevando en la cabeza guirnaldas de mirto (la planta sagrada de Afrodita). El rito comenzaba cuando ellas entraban en el templo dirigiéndose a la estatua de a Afrodita, a los pies de la cual depositaban ánforas con leche y miel. Luego era encendido el fuego sobre el altar de la diosa y en él eran quemados gajos olorosos e incienso”.[1] Posteriormente iniciaban unas nenias (cantos realizados en forma dialogada) en donde entonaban fórmulas que eran respondidan por los fieles. Terminado el canto, se acercaban al altar con una cabrita blanca para sacrificarla.
“Terminada esta fase de la ceremonia, las sacerdotisas y las suplicantes se volvían a los fieles, que habían asistido al rito (…) y se arrodillaban todas, salvo la sacerdotisa sacrificante, que alzaba los brazos y soltaba algunas blancas palomas. Con aquella señal, comenzaba la orgía sexual.”[2]
Para participar de las grandes orgías primaverales y otoñales, que tenían carácter particularmente solemne, nos dice De Marchi, miles de peregrinos llegaban al templo desde tierras muy remotas, como las de Asia Menor y las costas jónicas.
La sexualidad entre estos pueblos del mediterráneo tenía un carácter misterioso, sagrado, y debemos entender que se apreciaba, principalmente, en un aspecto: como vehículo hacia la experiencia mística. Pensemos en el culto a Dionisos, que era celebrado con música, danza y alcohol, y cuyo sentido no era develado a los que no estuvieran iniciados en “sus misterios” ¿Sí, se entiende? También las Bacantes (séquito de mujeres que acompañaban a Dionisos) concluían sus rituales con una orgía sexual. Como bien apunta De Marchi, Dionisos era el dios del júbilo, del placer y de la vida; por lo tanto, era el dios enemigo de lo opuesto; es decir de la tristeza, del dolor y de la muerte. Dionisos, para Eurípides, era el que curaba todo el dolor del mundo. El que reanudaba el ciclo de la vida.
Más delante de Marchi nos dice: “Esta gran libertad, aún más, esta exaltación del amor expresada en las divinidades eróticas de la Hélade, no era de ninguna manera la expresión, ni el trámite de una sensualidad brutal, privada de matices y articulaciones estéticas. Los griegos han sabido también ser los más refinados cultores de la belleza. Los griegos, a pesar de esto, no pudieron desprenderse de todos los elementos propios de las sociedades patriarcales; tenían de aquella mentalidad, resabios fuertemente asimétricos en relación a los géneros (algo hemos dicho ya en el blog, aunque volveremos sobre ello). Las mujeres griegas no alcanzaron jamás el grado de libertad sexual del que sí gozaron las damas romanas en la época imperial: se le exigía, que se atuviera a su papel de dadora de vida: es decir, de madre; es por ésto, cree De Marchi, que entre ellos se haya presentado con mucha frecuencia entre las élites, la homosexualidad; sin embargo, ésto, no bastó para que en la mitología, o un plano religioso o artístico se llegase a percibir su “moda”; lo que predominará en la cultura helénica será la manifestación de la sexualidad libre como fenómeno profundamente milagroso y divino de la misma.
Entre los etruscos (civilización que antecedió a la romana), la libertad erótica fue aún más extrema que entre los griegos. A menudo olvidamos que los etruscos pueden ser interpretados como uno de los antecedentes más directos de nuestra civilización occidental, pues su cultura fue absorbida por la romana.
Este pueblo reconocía a la mujer una posición moral bastante superior a la que le asignaron los griegos y los romanos; y ni que hablar de la que tenía en Oriente, donde la misma era poco menos que flagelada con el primer objeto que se tuviera a mano.




Sarcófago de esposos etruscos


De lo poco que sabemos, de esta civilización, podemos señalar que: su libertad erótica estaba determinada por una armonía y comunión con la naturaleza, en donde la interpenetración de los hombres con la naturaleza hacia surgir una concepción simétrica y hedonista de todos los seres que habitaban el mundo. Para los etruscos, hombres y mujeres vivían en un plano de comunicación panteísta, donde se cumplían, de ordinario, ese tipo de ritualidad señalada para los cultos helenos.

Nota: Fuentes y material utilizado:

1º) http://www.adorador.com/

2º) De Marchi, Luigi; Sexo y civilización

(*) http://www.adorador.com/

[1] De Marchi, Luigi; Sexo y civilización
[2] Idem 1

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Hacia un concepto de la posmodernidad: Primera Parte

Goya- El sueño de la razón produce monstruos


Hola a todos, les habla nuevamente el GORRIÓN. Gracias a todos, por no perderme el rastro, o la pisada. En este post quiero dar una definición del término posmodernidad que aparece, a menudo, en los artículos periodísticos que solemos leer, en los programas culturales de la televisión y de la radio, en internet, etc. Para mí, este término es problemático, ya que sospecho que no logra describir en su totalidad, a la sociedad de alta complejidad en la cual vivimos, pero a la vez es importante, ya que describe un estado de cosas en relación al poder y a la sexualidad en la cultura occidental. Hay entre los filósofos y demás intelectuales cierto consenso para declarar que ha existido, sin duda, algo así como una mentalidad moderna. Pero, qué es eso de la Modernidad, y cuándo nace, y cuándo muere. Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra modernidad, remite a: actualidad, renovación, con vigencia”, etc. Lo curioso es que, la mayoría de algunos autores (Jacques Derrida, Jean –François Lyotard, Gilles Lipovetsky, Gianni Vattimo, Esther Díaz, etc.) para referirse a “nuestra actualidad”, ya no lo hacen con esa expresión, sino con esta otra: posmodernidad.



Lo que históricamente se conoce como Edad Moderna comienza en el siglo XV, con el Renacimiento (del cual hemos hablado algo ya en el blog), los descubrimientos geográficos (visto desde la perspectiva europea), la expansión de la rutas comerciales, los descubrimientos científicos, que posibilitarán la institucionalización del saber hacia el siglo XVII. Sin embargo, el concepto de modernidad para los filósofos antes citados, tiene un sentido más amplio, o si se quiere más extenso en el tiempo; pues también habría que ubicar en él, a los tiempos contemporáneos, posteriores a la Revoluciones francesa y norteamericana, que le habrían dado, a la modernidad, un sesgo aún más agudo del que adquirieran en un principio. Es así, como acontecimientos como la Reforma Religiosa, la Revolución Industrial, la Revolución francesa, el surgimiento de la burguesía, la constitución de la familia nuclear, la intelectualidad secular, y los procesos políticos independentistas del siglo XIX, las Guerras Mundiales, etc. conformarían una misma amalgama (una misma raíz) de fenómenos culturales, que tendrían como matriz original la cosmovisión moderna.
Para muchos, la mentalidad moderna, no es otra cosa que la continuidad o la reelaboración, de unos cuantos principios, claros, y lineales que podrían agruparse en estas ideas:

1º) Determinismo.
2º) Progreso.
3º) Verdad.
4º) Ahorro.
5º) Unidad.
6º) Mañana mejor.
7º) Fe en la ilustración y el conocimiento.

Por el contrario, desde hace un tiempo, digamos unos treinta años hacia aquí, el nuevo discurso, el de la posmodernidad estaría dando cuenta de un cambio en el paradigma cultural; no obstante, la modernidad, parece que es muy difícil de vencer, dado que tiene muchos más amigos de los que muchos quisieran, y casi siempre se vuelve hacia ella. Así como dijimos que, durante la Edad Media, en muchas regiones se intentaba rescatar al Imperio Romano y a sus valores, en la actualidad, los pensadores de estos tiempos, tienden a ir una y otra vez sobre la modernidad, para salvaguardar el legado de la misma. Han sido muy fuertes las improntas dejadas por Descartes, Leibnitz, Spinoza, Hume, Locke, Kant, Galileo Galilei, Copernico, Kepler, Newton, Hegel, etc.
Bien, me preguntarán: ¿Cuáles serán GORRIÓN, los términos que dominen en la época denominada posmodernidad? Si bien, no hay un consenso absoluto, Esther Díaz propone los siguientes seis, el séptima lo añado yo:

1º) Deconstrucción.
2º) Alternativas.
3º) Perspectivas.
4º) Descentralización.
5º) Disolución
6º) Indeterminación.
7º) Falta de fe en la ilustración y el progreso.


En la actualidad (en la posmodernidad, comencemos a usar la palabrita) hay una pérdida de fe en
el progreso, en las ideologías duras como el comunismo; pero también hay una revalorización de la sensualidad, que no ocurría, por ejemplo durante la modernidad. Y este es un punto clave, a mí entender, para explicar esto que venimos señalando en el blog sobre el descubrimiento del cuerpo humano (lo voy a desarrollar en un próximo post).
Quizás sepan, que después del período clásico griego, y durante el período de crisis del Imperio Romano, antes de dividirse en Oriental y Occidental, surgieron filosofías denominadas de “salvación” (conocido como período eudemológico), donde proliferaron las cosmovisiones filosóficas que pretendían volver imperturbable al hombre de lo que ocurriera a su alrededor. Nacieron así, el estoicismo, el epicureísmo, los cirenaicos y los cínicos. Estas filosofías de salvación, proponían diferentes "medicinas" para paliar los males de sus sociedades. Bueno, a mí entender, algo así ocurre en los tiempos actuales (posmodernos). Pocos leen los diarios, pocos se preocupan por el futuro, muchos son los que hablan de fatalidades inminentes, etc; sin embargo, como decía Rimbaud, el mundo marcha, y las personas se acomodan a la nuevas realidades.
Para muchos autores, la Modernidad se habría agotado al promediar el siglo XX, y lo que subsiste de la misma, no sería otra cosa que un desesperado intento por impedir que se extingan esos ideales.


Sensualidad posmoderna


En su libro, Posmodernidad, Esther Díaz, divide el contenido conceptual en varios capítulos: Posestética, Posciencia, Posética, Posfilosofía y Postsexualidad. Con respecto a lo que esta autora llama posestética, la autora dice que “el arte posmoderno deconstruye la estética de la expresión. Pero se pretende no totalizante, aunque expresivo”. Es la estética del bricolage, de la realidad virtual, de la combinación de múltiples discursos en un objeto de arte. Las películas Brazil de Terry Gillian, o Por siempre Batman, son dos buenos ejemplos del arte cinematográfico posmoderno. La posmodernidad tiende a remezclar lo anteriormente concebido. En la posmodernidad ya no hay tiempos para la elaboración prolongada, todo debe ser instantáneo, incluso el mismo placer, que no debe dilatarse, sino por el contrario debe contrarse, extinguirse, apagarse y renovarse en el breve lapso. Las imágenes desplazan poco a poco a la lógica discursiva (las imágenes hablan más que las palabras), y los sujetos se pierden… se pierden entre los puntos suspensivos y la irrupción de nuevos sonidos, que aparecen desde lejos, clamando por nuestra atención. La posmodernidad es muy fuerte en subrayar los contrastes, y la sobrecarga barroca.
Nada más por hoy. Un abrazo a todos.
NOTA: Bibliografía utilizada
Díaz, Esther; Posmodernidad

viernes, 21 de diciembre de 2007

Cuarta aproximación a la naturaleza del poder: Explorando un poco las sociedades segmentarias

Hopis

“Algún día, las sociedades estarán gobernadas por verdaderos sabios filántropos, por personas que sepan guiar a las sociedades a ser más libres y responsables; pero aún falta mucho para que ese día llegue”

Hola a todos, les habla nuevamente el GORRIÓN. Les pido disculpas en primer lugar, a todos, por mi prolongada ausencia de un par de días, en los que debí (y aún debo) ocuparme de cuestiones personales que tenía (y aún tengo) pendientes; pero bueno, de a poco se están solucionando. Les debía un post sobre las sociedades segmentarias, y finalmente tuve el tiempo y la inspiración para dedicarme unos minutos al blog que lo tenía bastante descuidado, y desarrollar el tema.
Hemos repetido en este blog, un par de veces ya, que en las sociedades segmentarias el poder se haya siempre presente, no hay ninguna sociedad donde las normas sean respetadas automáticamente, y el poder surge aquí, con la función e intención de defenderla de sus debilidades. El poder político es inherente a toda sociedad, éste la “defiende” contra sus imperfecciones (al menos eso es lo que “científicamente” se sostiene del mismo); y el poder se da como una necesidad de luchar frente a la entropía que amenaza al desorden. Todos los mecanismos que contribuyen a asegurar la coerción interna de un grupo son apoyados con rituales, ceremonias y procedimientos que aseguran la renovación periódica de la sociedad. Las grandes dictaduras de los tiempos contemporáneos, también se han manejado con escenografías espectaculares. Piensen en la "Marcha sobre Roma" llevada a cabo por Mussolini, los desfiles nazis, las multitudinarias concentraciones de la época dorada del peronismo en la Argentina, las manifestaciones gigantescas que aún se despliega en los países comunistas como en Corea del Norte, etc
La idea de esto último es la de actuar frente a las fuerzas negativas que invaden las mentalidades de estas sociedades, y que se constata a través de su experiencia, pues la vulnerabilidad está tan presente, es tan común esa sensación, que el tema fundamental para estas sociedades es mantener la continuidad de la vida (y del orden dado), a través de algún tipo de ceremonia ritual. Toda conducta religiosa, en última instancia, tiene como finalidad mantener la continuidad de las cosas, preservar lo instituido (y lo institucionalizado, desde ya). Las cosas deben seguir funcionando, ¿no? Una cosa, cuando no tiene un fundamento científico, tiene un efecto de aterrorizamiento que debe ser compensado con alguna especie de ritual (como una cábala, por ejemplo), que está arraigada profundamente en las mentalidades de esas sociedades, en sus creencias, y en sus valores. El carácter sagrado de las tradiciones está presente en todas las sociedades; pero algunas tienen aperturas mentales mejor adaptadas a las innovaciones y a los cambios.
Como máxima podríamos decir lo siguiente: “dime lo que piensas, lo que crees como sociedad, y te diré qué tipo de sociedad eres”. Las sociedades enemigas del dinero no pueden aspirar a vivir en los lujos, que se permiten aquellas que sí, han aceptado transitar por ese camino. Si la sociedad valora, por ejemplo, el poder militar, es probable que la misma tenga tendencia a realizar incursiones bélicas; si la sociedad, por ejemplo, valora en alto grado, la compasión por los desgraciados, esa sociedad tendrá mucho de miserable y de resignada, pues no existe nada tan contagioso y raudamente expandible como la miseria. Los estudios antropológicos les permiten, a los historiadores, entender la mentalidad de una sociedad dada. Cuando en una sociedad está profundamente arraigada la idea de que, “el dinero no se hace trabajando”, pues será muy fácil encontrar en ella, muchos delincuentes, muchos “vivos”, muchos “astutos”, que quieran vivir a expensas de los otros. La responsabilidad individual y social es un salto gigantesco hacia la libertad individual y social. La libertad le costó a Europa, muchísimos siglos de monopolios, de clientelismo político, de relaciones feudales, de despotismo, de esclavitud, etc. Si una sociedad aspira a ser libre, pues deberá educar a sus ciudadanos en la idea de responsabilidad civil e individual. ¡Vaya tarea, ¿no?
Los conocimientos que, en las sociedades primitivas, las clases cultas o las élites han adquirido, deben usarse en función de los intereses del grupo que logró el control (que logró el poder). El conocimiento se pone al servicio de las clases ilustradas, siempre y cuando se den una serie de circunstancias propicias para ello, pues no es posible, muchas veces lograr encontrar en las sociedades a los grupos ilustrados entorno al poder; por otro lado, es posible también no encontrar elites intelectualmente preparadas para gobernar. ¿Ustedes creen que la Argentina las tiene o no?
Vayamos a las sociedades segmentarias. En estas sociedades el peligro externo también está ahí. Hay que resguardarse de los peligros externos, ¿cómo Gorrión? –Me preguntarán. Estableciendo alianzas, o yendo a la guerra (ya hemos hablado de ello).
Voy a tomar como ejemplos, para este post a los Tiv de Nigeria, cuyo número de personas llegaba a los cientos de miles.
Deseo retomar la idea de oposición complementaria: a nivel de las cabezas de la organización dual no existe un líder político tal como hoy lo concebimos, pero sí existen individuos representativos. Tienen un aspecto difuso o mínimo, si prefieren; pero lo principal es entender que su poder es real, pero no es represivo, ya que no tiene la fuerza institucionalizada (como la policía o el ejército) para ejercer tan atribución. La sociedad no se desmadra nunca, pues todos siguen la poderosa fuerza que allí tienen las costumbres (lo consuetudinario). La condena moral de la sociedad es un escarmiento suficiente para frenar muchos de los “desvíos” de los miembros de la sociedad.
Control y manejo del conflicto. Es uno de los factores de disociación de la sociedad. Estrategias para controlar el conflicto. A nivel de las sociedades segmentarias la oposición complementaria permite frenar el conflicto. Si tengo problemas con A, me iré con B, ya que propone una estrategia más adecuada para mis intereses o mi visión del conflicto. Se van integrando los segmentos a partir de esas unidades. Hay que pensar a estas sociedades como dos mitades, que son a la vez, aliadas y antagónicas. Son las formas de canalizar el manejo del conflicto.
Complementaria y oponente. Permite el control y el manejo del conflicto. Es uno de los factores de disgregación de toda sociedad. A los individuos representativos tienen la posibilidad de frenar el conflicto. En la Argentina, el general Perón fue convocado por el mismo gobierno militar que lo proscribía para frenar el conflicto social interno del que, en gran medida (por no decir toda su magnitud), él era el culpable de auspiciar, pues alentó a los grupos armados para desestabilizar al gobierno militar, para posteriormente darle la espalda ante el pase de factura que éstos le hicieran posteriormente.
El conflicto dejado de lado no se puede detener. Si no tenemos forma de canalizar el conflicto a nivel de la institucionalización, se desmadra todo, y el mismo se vuelve incontrolable. En Esparta, por ejemplo existían dos reyes, cuyo fin no era otro que el de controlar el conflicto interno. ¿Qué otros ejemplos se les ocurren a ustedes?

Al final de todo proceso político los mitos se transforman en formas de legitimación del poder.


Llevémoslo al caso antes planteado, que nos es más tangible y cercano en nuestra historia inmediata. La idea del “peronismo sin Perón”, que esgrimiera el líder sindical Vandor tuvo corta vida, ya que las fuerzas políticas cercanas a Perón le exigieron a éste, utilizar tácticas desestabilizadoras de la estructura social que imponía el régimen conocido como onganiato. El peso del mito entorno a la figura de Perón comenzó a agigantarse, hasta convertirse prácticamente en una figura mesiánica. A principio de los setenta, la figura de Perón, se convirtió en la "esperanza" tan deseada por millones de personas que, pensaban que traería la paz social tan esperada, y el bienestar económico y social. El juego político de Perón, visto desde su perspectiva fue maestro; sin embargo, el costo social de esa aventura política personal, le trajo al país un enfrentamiento de su sociedad civil.
A nivel económico, también deberíamos tener en cuenta lo siguiente: cuando la sociedad alcanza una cierta jerarquización interna, ésto se suma a lo preexistente. Si yo tengo una sociedad redistributiva, esto se suma a la reciprocidad persistente, propia de las sociedades segmentarias. Si en la sociedad predomina el intercambio, esto se suma a la reciprocidad, y a la redistribución. A grandes rasgos, podríamos decir que los términos económicos son de tres tipos:

1º) La Reciprocidad: se da a nivel de las sociedades segmentarias.
2º) La Redistribución: se da a nivel de las tribus complejas y jefaturas simples.
3º) El Intercambio: se da a nivel de las Jefaturas complejas o fuertemente jerarquizadas, y a nivel del Estado de tipo moderno.
Estos términos económicos se dan también a nivel de las conductas sociales en general; pues lo económico no es más que un aspecto de las relaciones sociales. La reciprocidad se da más bien, en la actualidad, en un ámbito muy primario, como en la familia nuclear, o en un círculo de amigos muy íntimos. La redistribución se da al nivel de la empresa comercial hacia adentro de la misma, o en los gremios o sindicatos, por ejemplo; también en muchas jefaturas verticalistas, donde el "Estado" interviene decididamente en todo el circuito de la economía. El intercambio se da al nivel de las empresas, y de los países socios por acuerdos comerciales, etc. A lo que voy con ésto, es que, estos términos exceden el marco estrictamente de la economía, pues invaden el conjunto del quehacer de los grupos humanos. Ésto último que acabamos de exponer, no hace más que prefigurar la mentalidad dominante de una sociedad.
Aunque, en las sociedades segmentarias, no haya una redistribución que sea dominante, pues lo que prima en ella es la reciprocidad que se da a nivel del parentesco, cierta desigualdad arbitraria surge como manifestación de la presencia del poder.
Las sociedades llamadas segmentarias no son, ni mucho menos, igualitarias, ni carentes de alguna forma de relaciones de preeminencia.
Los clanes y los linajes no son todos equivalentes; los primeros pueden diferenciarse, ordenarse, y los segundos pueden conferir unos derechos desiguales según las necesidades o las creencias colectivas.
Niña Tiv

El caso de los TIV de Nigeria, muestra como los linajes se disponen territorialmente dentro del espacio geográfico en el que viven (Tar). En el seno del sistema se sitúan:
- Los hombres “prominentes” (que deben su crédito a su ubicación dentro del linaje)
- Los hombres “con prestigio” ostentan una posición poderosa” por motivaciones de orden económica. Compiten con otros hombres prominentes, para ocupar el cargo de “dueño del mercado” (es decir, la capacidad para generar la cesión de excedentes dentro de su sociedad, y para lograr el control de los intercambios fuera de la sociedad. Según Balandier, la competencia para lograr el cargo de “jefe del mercado” no es más que una forma de lucha polítca.
- Guías políticos, no ostentan ningún cargo permanente, pues no es ningún oficio, como tampoco lo es en los otros casos; pero son requeridos en caso de conflictos externos (con tribus rivales). Son una forma muy rudimentaria de embajadores, de negociadores.
Lo interesante de los TIV, es que no tienen ninguna palabra para designar el campo político, la acción política se realiza a través del parentesco a los linajes.
En esta sociedad, como en otras que veremos, la imposibilidad de manifestar desacuerdos es nula; pues no existe, ya lo he manifestado ninguna posibilidad de individuación de ningún tipo. El libre pensamiento es una conquista muy reciente en la historia de la humanidad.
Bueno, por hoy dejémoslo aquí, ¿sí? Hay muchos elementos aquí para pensar. Espero que les haya gustado.
Un abrazo a todos.

Nota: bibliografía utilizada:

-Balandier, Georges; Antropología política
-Lewellwen, C; Introducción a la antropología política.
-Sahlins, Marshall; Economía de la Edad de Piedra

miércoles, 5 de diciembre de 2007

A la búsqueda del cuerpo perdido: Parte III - Una aproximación al ideal renacentista



Hola a todos, les habla el GORRIÓN pys, nuevamente. Les propongo hoy iniciar una serie para que nos acerquemos un poco, a la idealización del cuerpo humano durante distintos períodos históricos. Me parece interesante comenzar con el Renacimiento, ya que es uno de los períodos históricos culturalmente más importante de la historia de occidente. Generalmente se acepta que el concepto de “Renacimiento”, tiene su punto de partida para el estudio de la historia, en los filósofos e intelectuales franceses ilustrados del siglo XVIII, pues ellos advirtieron que, en el período que da comienzos a la Edad Moderna, es el punto de partida de la “razón y el progreso”. El historiador Michelet, si mal no recuerdo, decía que el Renacimiento significó “el descubrimiento del mundo y del hombre”. En este período histórico se consolida el sistema comercial capitalista, se crean los ejércitos nacionales, y proliferan los escritores y teóricos del Estado Moderno, entre ellos: Nicolás Maquiavello, y Jean Bodin. Es la época de los descubrimientos geográficos para ampliar las rutas comerciales. En el campo de las artes, lo hemos mencionado ya en este blog, se retoman tanto los temas como las formas que predominaron en la cultura clásica greco-romana. Tanto en Italia, como en los la región de Flandes, se van a dar procesos políticos similares: se constituirán ciudades-Estados, entre ellas: Milán, Venecia, Roma, Nápoles, Florencia, Brujas, Gante y Lille (¿no les suena parecido a las polis griegas?). Estas dos regiones de Europa, en particular, serán las que lleven la vanguardia del movimiento artístico y cultural que se ha denominado Renacimiento; uno de los períodos históricos más extraordinarios en relación al impulso y al desarrollo de las capacidades creativas de los hombres. Durante la Edad Media el cuerpo humano había sido algo así como la envoltura efímera y pasajera del alma inmortal que esperaba su llegada al otro mundo, al verdadero, según la concepción cristiana. El terreno de la sensualidad estaba vedado a la inmensa mayoría de la población; sólo dentro del espacio de los círculos feudales cortesanos, se pudo desarrollar una ideología orientada al goce sensual: el amor cortés. El culto del amor romántico de los trovadores, por ejemplo, que muchas veces se enaltece en ciertos discursos dentro del ámbito de las letras, no era en rigor, otra cosa que una triste perversión, un canto de amor sublimado a un objeto de amor inalcanzable. Los preceptos de las “cortes de amor” giraban, sin duda, sobre el alma inmortal, pero, sobre todo, el cuerpo amoroso; a este hecho lo podríamos contar como el primer indicio o el germen, del refinamiento del placer en Occidente.
Pero, el Renacimiento, fue mucho más de lo que anteriormente mencionábamos, ya que intentó desprenderse del saber escolástico (ya hablaré de él, en un próximo post), y dio origen a los primeros intentos de experimentación científica (Vesalio y Copérnico, por ejemplo, son alguno de los representantes más ilustres del período); sin embargo, aún será muy fuerte el poder de la Iglesia en las Universidades como para avanzar un poco más allá, y tendremos que esperar a fines del siglo XVI, para que aparezcan los Francis Bacon y Galileo.
El autor que he tomado para el presente post es el historiador Eduard Fuchs, y su obra se denomina “Historia ilustrada de la moral sexual”. Fuchs, nos dice “Toda época crea su propia ideología y crea sus representaciones del cuerpo humano (…) Se establecen leyes de belleza, y mediante ellas se construye un tipo que se eleva al ideal”
Bien, me preguntarán ustedes: ¿Cuál o cuáles eran esos ideales o tipos que se elevaban al concepto de ideal?
Como dijimos, el Renacimiento redescubrió al hombre, y partió del mismo para entenderlo como fenómeno físico, pues no debemos olvidar que para la Edad Media, el cuerpo humano, no era nada más que alimento para los gusanos y las lombrices. Los renacentistas harán un giro radical de esta lamentable concepción. El hombre ya no será más un instrumento del alma supraterrena, sino la herramienta de la vida mundana, y en consecuencia del goce mundano, nos dice Fuchs.





Jan Sanders Hemessen, Judith, 1540


Los Renacentistas expresarán su ideal físico hacia la sexualidad heroica, por eso los modelos que los inspirarán serán Hércules y Apolo. El modelo de belleza masculina debía reunir los atributos de este héroe y este dios pagano. El rostro de los hombres debía mostrar rasgos enérgicos, pues la fuerza y la energía eran propios del hombre… del hombre recién descubierto. La nariz aguileña, nos dice Fuchs, también será enaltecida en pinturas y esculturas, pues se creía que la misma era indicio de esa energía hercúlea.
Fuchs, en la obra que seguimos, refiere a un texto publicado en el siglo XVI, en Francfort, de J.B. Portas, donde se describe la apariencia física del hombre en estos términos. El nombre de dicho texto, posee un título un tanto sugestivo: Fisionomía



Rubens. Venus y Adonis


Son los hombres por naturaleza de cuerpo grande, tienen ancho el rostro, las cejas generalmente arqueadas o curvas, ojos grandes, mentón en forma rectangular, cuello grueso, cor arterias sobresalientes, hombros y costillas fuertes, pechos amplios, abdómenes cóncavos, muslos y brazos arteriados, proporcionados y fuertes, canillas venosas, articulaciones venosas, manos grandes, bien formadas y con arterias sobresalientes, espaldas fuertes con las costillas marcadas, carne dura y seca, paso lento, y voz bronca y fuerte”



En la mujer gustarán las formas voluminosas, que resalten la gracia y la elegancia. Sus modelos inspiradores serán Venus y Juno (Afrodita y Hera, para los griegos). La alta estatura, el enorme busto, las anchas caderas, muslos vigorosos y la cintura rellena.
La belleza masculina debe irradiar fuerza y energía; mientras que la femenina debe estar dotada para la vocación maternal. En ninguna época, como en aquélla, el busto femenino fue considerado un objeto de adoración en sí mismo. El sentido de esta adoración por la exuberancia, es el de oponerse a las formas enjutas y raquíticas que habían dominado en la Edad Media, donde eran frecuente las caderas estrechas y los miembros delgados.
El culto al busto representa el más alto encanto femenino. No existe ningún idioma, en dicho período en donde no haya canciones en alabanza a éste.
Pero no vayan a creer que, en esta época, es todo meramente sensual; el Renacimiento representa el triunfo de una clase social en ascenso, la burguesía, y por esto mismo, dice Fuhs, no conoció ni la mojigatería ni la timidez, propia de las estructuras sociales tradicionales. En las ciudades, las modas no generaron un comportamiento grotesco como sí parece que se dio en las cortes absolutistas, sólo las prostitutas siguieran esa moda, que al parecer tenían el hábito de llevar sus senos al descubierto por las calles.
Por supuesto que existieron, también disposiciones legales en cuanto a la vestimenta, pues los moralistas, nunca faltan, ni faltaron en aquellos tiempos; pero según Fuchs, esas disposiciones tenían otras intenciones que, el fin moral en sí mismo; y habría que buscarlas en el hecho de que son menos eficaces en aquellas ciudades en las que el capital comercial ya había arraigado, y se tendía al predominio del libre comercio; pues donde el artesanado local era políticamente dominante, se cumplieron con mayor vigor dichas disposiciones; pues el comercio de las telas, los vestuarios y demás ornamentos provenientes del extranjero, estaría dando cuenta de la existencia de cierta protección aduanera, en beneficio de estos grupos artesanales mancomunados.
Bueno, nada más por hoy. Les dejo esa interpretación última del historiador Fuchs, para que lo piensen, ¿sí? , y si les parece lo discutimos.
Un abrazo a todos.

Nota: Bibliografía utilizada:

FUCHS, Eduard; Historia ilustrada de la moral sexual